domingo, 23 de enero de 2011

Tuve un sueño

2· Lugar
                                                                    Tema de la semana: Sueños.
Tuve un sueño.
Por Alejandro Luna.

¡Tuve un sueño!, me levante con el dolor en mi corazón como de costumbre, con el alma cansada, y el cuerpo desecho, pero soñé.
Un estudio medico decía que la gente envejece mas rápido cuando esta triste.
Tengo muchos años deseando la muerte y sigo con la misma cara, y con un montón de años cargados a mi memoria.
Hay Yessi, eres un suspiro, un aleteo en mi memoria, una enfermedad mental incurable, un síndrome de un loco en peligro de extinción, y yo soy ese loco.
Cuesta trabajo ser un misántropo, cuando ella me conoció era un hipócrita, era un don nadie, vivía en un trabajo que no me gustaba, comía la comida de una empresa de dudosa procedencia(al parecer asiática) conocía a gente que sonreía sin ningún motivo y su labios grasosos por la saliva me daban unas ganas de vomitar, solo pensar en los animales asquerosos que somos, ese pelo que nos sale en la cara, ese sebo que sale de las axilas, ese sudor de olor repugnante, mataría a todos si de mi dependiera. Pero ella, ella vio lo bonito del cero. Ella me vio y supo que era diferente que no era de ellos, que no pertenecía a la manada, y me lo dijo, quiso hacer que cambiara de opinión. No lo logro si no lo corroboro.
Mi madre me dijo que si la vida te da golpes, aguántalos y nunca dejes que te venzan. Prendo el cigarro, ya me dejaron salir del cuarto que me tenían.
Me siento y sigo pensando y lo grito al mundo, ¡Hoy Tuve un sueño!
Nadie conoce la soledad hasta que tiene tanta imaginación como para escribir un cuento para empezar personajes imaginarios, por que al amanecer de la soledad, solo ellos están a tu lado tu mente, la oscuridad de tu alma procura siempre que no te desalienten tus atrocidades más profundas.
 Yessi y yo, vivimos juntos, ella sabia que no soportaría a nadie mas que a ella, que ella hacia que valiera la pena pensar en un mundo diferente, que despertar cada mañana, que su sonrisa era mi amanecer. Que su sola presencia me hacia sentir vivo.
Crecimos juntos, ella me enseño que el ser humano no es malo por naturaleza, si no por supervivencia. Le intente enseñar que no podemos confiar en todas las personas, ella me ignoro por completo.
Confiaba en la gente más de lo común, no dudaba ni un segundo.
Tuvimos nuestros desacuerdos pero siempre nos quisimos mucho, hasta que un día paso, nos separamos, ella se fue a vivir a México DF, mientras yo me quede en Mexicali.
Ella sabia que la amaba y ella me amaba ami también no tenia por que dejarme, cuando se fue ella su madre lloro y nos sentimos muy orgullosos de haberla hecho llegar tan lejos, como la queríamos.
Se convirtió en una abogada famosa, de las mejores de todo México, ella siempre pudo ser lo que quiso. Pero ella quiso defender al débil, y eso la hizo ser grande, ella siempre guardo respeto, y nunca se hinco ante nadie.
Un día que iba a su trabajo, una señora de mucha edad, estaba siendo asaltada, y ella saco gas pimienta de su bolso, y se lo tiro a los ojos, la señora golpeo al asaltante, y tiro la pistola. La señora que salvo, era una diputada muy famosa, que gracias a eso hizo que la metiesen en la política.
Llego a ser una gran diputada de la cámara de senadores.
Ella siempre tuvo ideas firmes ella siempre fue lo mejor de mi vida, y se convirtió en el final de la misma, yessi.
Al fin llego la época en que le toco votar, pero un tema muy difícil estaba invadiendo el país. La legalización de las drogas, ella voto a favor, y los narcos, que a ellos no les convenía aquello decidieron, amenazar a todos los que estuviesen a favor.
Yessi, era de decisión firme era una persona de principios no se dejo intimidar, cuando un loco con una pistola se la puso en la cien y le dijo que votara en contra. Ella le dijo que no, que prefería morir que morir. Esa noche fue mas oscura, la vida mi vida se torno pálida, la mataron. Le dispararon.
Ni mil cuentos pueden aliviar el dolor de un hijo muerto, ni la locura de mi vida puede interpretar el dolor que siento al saberlo.
Nada cambiara, todo sigue igual, nadie la recordó fue un héroe anónimo que nadie reconoció y que nadie supo ni su nombre.
Mi mujer se suicido, yo busque a los hombres que hicieron esto, y una noche me pareció escuchar de mi hija y mate al pendejo que dijo algo de ella.
Ese día me llevaron los policías y les dije por que lo había hecho, ellos dijeron que no la conocían.
En unos meses después fue mi condena y el juez dijo que nunca existió yessi, que fue un invento de mi imaginación y me marginaron a la soledad continua de una celda de colchones, solo me dejan salir a fumar, pero juro que cuando salga de aquí, buscare al maldito que lo hizo.
Tuve un sueño, en el sueño ellas estaban vivas, ellas seguían felices y conmigo mi dolor, era una fantasía y esta casa era dulce, mi mente tranquila me hacia feliz y el trabajo que tanto odie lo ame, mi vida no era mas que una fantasía y la mujer de mi sueño siempre fue una realidad. 

sábado, 8 de enero de 2011

“Love”.


                                                                                Tema: Blusa Blanca. 

Primer Lugar.



Fingiré dormir un rato, haber si decide irse. Huele mucho a vainilla, y siento un sopor que se eleva, danzando sobre mis mejillas y derribando mis pupilas, pero estoy más despierto que nada, por ello haré como si estuviera dormido, tal vez se enfade y se valla.
No es que me crea ese tipo de cosas, aunque este frente a mi, tengo mis razones para intentar encontrar alguna explicación lógica.
La tarde de hace dos meses, quince días, con quince horas, catorce minutos, tuve un sueño increíble, pasajero y curioso, capaz de montar las ideas de una esperanza, un ensueño, y algo de algarabía. Debí despertar media hora antes, a causa de ello, me encontré en un lugar que desconocía, y con el tiempo retrazado para volver a casa.
Perdí la paciencia sentado en la banqueta, empecé a caminar, y me detuve en una tortería, a razones de un hambre que devoraba mis propias tripas.
Sentado y esperando una torta de bistec, ordenada para llevar, pude ver al camión irse lento. Me resigne a esperar otra media hora el autobús y sus llegadas tardadas.
Ella apareció, me sirvió mi orden, con la diferencia de que era para comer ahí. Pase rato intentando devorar el chicle, que llaman torta, mientras ella posaba sus ojos en mí, en un juego de mirar las nubes, los carros, las rayas sin forma pintadas sobre los muros.
- Me llamo Wendy.
Contesto cuando un sujeto le pregunto su nombre, y yo con la misma torta de hace una hora, más chicle que antes y siendo perseguida por las moscas; ella lo dijo, y reía de los chistes, pero no dejaba de verme a mí, ni yo de verla a ella. Desde entonces gastaría más en tortas que en otra cosa.
Se llama Wendy, siempre la veo en el mismo establecimiento, sirviendo tortas hasta las mesas, y cobrando, usa un mandil rojo, y una blusa blanca con el sello de la tortería, y un pantalón negro, y la misma sonrisa calida, y las mismas expresiones que me estoy aprendiendo, en cada detalle fino. Lo digo para mí, sin darme cuenta que ella lo escucha.
- Tú no me haz dicho cómo te llamas.
Y en ese momento no me acuerdo.
Después la vuelvo a ver a la salida de la universidad, luego en el supermercado, luego en el cine, luego en un camión y en todas partes se me traba la lengua, y ella me saluda con una sonrisa.
Hace dos semanas, en un parque en el que estuve obligado a pasar por razones de la casualidad, la encuentro.
- ¡Hey! Tú eres el que no tiene nombre.
- Y tú eres Wendy.
- La del mismo establecimiento, sirviendo tortas… no recuerdo lo que sigue.
Nota que me altero.
- Que casualidad verte aquí.
- La casualidad no existe…- Se acerca – Soy tu angelito de la guarda – Me dice al oído, y saboreo su aliento tan cercano.

Comienzo a hablarle, venzo el terrible problema de mi boca trabada y mis ansías que obligan el sudor de mis manos…
Ella es Wendy, a secas, en silencio, tranquila, sin mucha historia, se viste de blanco, y su blusa favorita es esa, la que tiene el lema de “Love”, en fondo amarillo, y delineado de azul claro, sobre la tela blanca que parece tan suave… Serena, recibe a todos con una sonrisa, te acepta las conversaciones, siempre y cuando no incluyan groserías…
- Nunca me han gustado. – Dice al escuchar que hablo solo en un intento de voz baja, que se escapa de mi pensamiento.

Hoy encontraría la vergüenza y la derrota.
Corría detrás de mí. Encuentro un camino que no llevaba a ninguna parte, quedo de frente, a su cara de loco, su hambre en un rugir de tripas, que podía escuchar desde la distancia; lleva un desarmador en la mano izquierda, y abre y cierra los ojos, parpadeos de maniaco, del desespero que le carcome las ansías. >>Suelta la cartera puto<<
Me hundo en el miedo, me toma la espalda y me deja morir lento en la inmovilidad de mis extremidades, y escucho una voz que muy tarde noto que es mía.
- Chinga tu madre.
Y siento los golpes, y pido a Dios que no me mate, que no use el desarmador, y siento el torbellino, y el suelo cubierto de piedras y mis heridas abiertas…
- ¡Hey!
Y se lleva mi cartera, y desaparece corriendo entre las paredes pintadas de líneas retorcidas y violencia marcada.
Ahora permanezco sentado en el borde de la mesa, pensando en una mentira que no creí que lo sería, y la tarde cayendo afuera, y ella muy cerca, y padeciendo un sueño que no termina de hacerse realidad sobre mis ojos, y la necesidad de fingirme dormido.
- Te pudo matar.
Y finjo dormir, mientras escucho el murmullo de la Cienaga comercial, siento el rojo sobre mi espalda, y la hinchazón de la mandíbula.
- Podría ser invisible.
Decido hablar y cometo un posible error; me reincorporo, la miro con su blusita blanca y el letrero que dice “Love”, veo su rostro de mujer, del ensueño, de la palidez y la tranquilidad.
Es Wendy, a secas, apacible, con aura de tranquilidad, brilla al sol, y no sale de noche, su consejo, y una mano que sana, que abre la llaga para lavar de lagrimas y permitir que la herida cierre, donde no se palpa con las manos, si no con pupilas de alma y razones de un supuesto corazón…
- Tiene puesta la llama de un cariño natural, y la sencillez humana, conciente, apacigua…
- Y bla, bla, bla… Dijiste que podías ser invisible.
- No es un privilegio.
- Puedes.
- Si. – Contesta con un rostro de dolor.
- Hazlo.
Y se desvanece en la penumbra de una noche que nace a fuera del centro comercial, y en el murmullo del mundo caminando, y en la luz artificial sobre mi cabeza que simulara es muy temprano, y en el rocío de mis parpados, y en mi espalda enrojecida…
Entonces me levanto, y juro por la eternidad de su vida de ángel, no volveré a tocar una torta en lo que me queda de vida…


                                                                                  Saúl Bautista.

Mi suerte por un cuento.



                                                                                           Tema: Blusa Blanca.

Segundo Lugar.


Hoy me levante con ganas de ir con mi novia, es temprano, ella me llama como a eso de las 9:28Am. Que por que tenia que hacer un examen en la prepa de la materia que réprobo, física. Pues yo como andaba en no hacer nada, solo esperaba el momento de la llamada.
Me llama y me levanto, corro hacia el carro y pienso. Hoy nada pasara todo Será perfecto estaré con ella, y será un buen día.
<< Grave. Gravísimo error >> pensé después. Pero primero lo primero, en el patio, estaba la blusa blanca de mi hermana mayor, ella es muy materialista, su blusa favorita. Alguien puede amar a un carro, una persona con tanta pasión como ella amaba esa blusa blanca.
Para mi suerte una noche antes los retos de Saúl y mi elevado ego nos llevaron a la competencia de un cuento, por lo que me había tomado la noche discutiendo con él, Acerca de cual era el mejor de ellos, en pocas palabras estoy bien madreado por la desvelada.
Bueno el día corría  normal, pero entre la normalidad y la belleza de lo cotidiano, la desventura siempre termina encontrándote, hasta en el detalle más mediocre y casero. Y éste no fue la excepción que hace la regla valida, en el momento que iba sacando el carro. El tendedero estaba enfrente con la blusa favorita de mi hermana, y la antena jaló la blusa, eso hizo que cayera en la llanta izquierda, en donde está el asiento del copiloto.
Jale aquella blusa y sin darme cuenta, lo arrastre con la llanta, cosa que se pego con el excremento del perro de mi hermana, el perro Rocco.
Llegue con mi novia sin percatarme de aquello, pasamos un tiempo juntos y me regrese a la casa y vi la blusa tirada, rota, desecha, igual y una pequeña rotura; se la hubiese arreglado, pero no fue así, estaba completa y desgraciadamente toda rota.
<<Chingado>>, pensé, así que fui por refuerzos, y como estaba corto de efectivo, fui a la casa de un querido amigo mío llamado Ricardo. Déjenme hablarles de Ricardo el era un antiguo punk de los tiempos del cólera, siempre traía una playera negra pero reformado(o deformado) por afanes del destino y se había convertido en un hombre de bien era un poco gordo güero algo tímido, pero muy leal. El se levanto bastante modorro, acababa de levantarse, y con los pies descalzos solo con los calcetines me dijo:
-Que pedo, Wei.
-Oye Wei hazme un paro ponte los tenis y fuga.
Seguido de eso, el pobre hombre en su afán de ayudar olvido el ayuno, así que también fui a conseguir otro acompañante.
 Así que fui con el Pizarro, primero déjenme hablarles de el, el era tatuador en los Ángeles, y le decimos Pizarro debido a que tiene toda la piel tatuada como un pizarrón viejo y sin limpiar, fue cholo asalta bancos y un tiempo punk anarquista de lo peor, el era ateo y haría lo que fuera solo por diversión, tiene el pelo hasta los hombros y un bigote que hace parecerlo Patinador profesional de patinetas.
Le pedí el dinero prestado.
<<Maldita sea>> me dije, estaba tan pobre como nosotros, así que Ricardo le pidió dinero a su madre para prestármelo, nos subimos al auto, pero a la hora de sacarlo que pega el retrovisor derecho contra una pared de ladrillos que esta enfrente de mi casa rompiéndolo completamente, cosa que el carro tampoco era mío si no de mi hermana también.
Ahora eran 2 cosas que conseguir: su maldita blusa y el retrovisor del carro.
En la radio se escucha la canción de la rubia y el demonio de panteón rococó, seguido de burlas, de mis amigos debido a mi estupidez, mi hermana, llegaba a las 4:30Pm, y eran las 12:00pm, también había tomado su automóvil sin permiso, el plan estaba dividido en varias partes, además mi escuadrón estaba completo Ricardo, Pizarro y yo.
Parte 1
Limpiar la evidencia.
La coartada era buena y simple, le diría que saque el carro para limpiar, el patio donde lo guarda, y que su blusa blanca, la metí pues ya estaba seca.
Así que empezamos a limpiar un patio de 6*5,  que estaba llena de mierda de perro olorosa, ninguno de mis “scouts” estaba desayunado, así que nadie vomito, pues sin nada en el estomago nos era imposible. Limpiando los rastros de aquel plástico duro que pertenecía al retrovisor, y los pedazos de tela con mierda arrastrados por el piso.
Terminado eso seguimos con el plan.
Parte 2.
Búsqueda del Plan B.
 Eso era simple, pero no por menos complicado, teníamos que hacer que ningún cabo estuviese suelto y en caso de que no hubiésemos cumplido bien con ningún de las anteriores partes del plan.
Pizarro y yo limpiamos el carro, así diríamos que me caí encima del retrovisor, intentando limpiar el techo, por lo que para poder hacer que esa coartada funcionase, me pegaron con un bat de béisbol en las costillas hasta que quedo morado, procurando no romper ninguna (puagh perdón escupí sangre) costilla.
Parte 3.
Búsqueda del remplazo.
Todo esto se podía evitar consiguiendo el remplazo del retrovisor y de la estupida blusa blanca, así que esta fue la parte mas decadente, conseguimos la blusa en un tianguis, no era muy nueva pero lo conseguimos, y ese era el punto.
Seguía el retrovisor, fuimos a cada yonque de la ciudad, por lo que terminamos en dos partes más sobresalientes.
I.-Calle Unión de yonques
Llegamos y un señor de olor extravagante (por así decirlo), juro que lo tenia, y Davis me pregunto, oye y que chingados tiene de especial esa blusa blanca, a lo que solamente reí. El señor solo tenia el izquierdo (llego a pensar que el lado del copiloto de aquel carro Gio Metro, esta maldito, una vez  choco el carro y todos salimos ilesos menos el copiloto que era yo (mierda pinches recuerdos)).
II.-Nuevo Mexicali
-Este fue el primer carro de mi hermano.
En el carro iba sonando la canción de Beirut, nantes. Y Ricardo me pregunta
-pero y el rojo
-este fue el primer carro que compro mi hermana con su dinero. Corrijo.
-y la blusa blanca.
-Una vez que fue a Chiapas iba caminando por la acera mi hermana, y una muchacha que estaba con su bebe también pero en sentido contrario a unos metros de ella iba pasando un militar, y por la falta de respeto de la chiapaneca al no bajarse de la acera, un pedo estilo judío en tiempo de el holocausto Wei, algo cabron, pues la empezó ha agarrar a chingazos, y mi hermana al ver tal abuso metió el cuerpo para que no le pasara nada al bebe, el paramilitar, como que se aburrió y se fue riéndose.
Mi hermana termino con su ropa sucia, por lo que la muchacha al ver la valentía de mi hermana le regalo la playera que había apenas comprado, ella se la puso, y le agradeció. Por eso es tan especial esa blusa.
Freno el carro, llegamos con 2 mecánicos, que charlaban.
-Oye Wei y ¿tu que prestarías el carro o la vieja? .Dijo un mecánico.
-pues el carro.
-¿y tu?
-Pues la vieja.
-a no seas mamon, ¿y eso?
-Pues si Wei, a la vieja ya se lo que le van a hacer, pero al carro quien sabe.
<<Oye mano no tendrás hay entre la bola un retrovisor de un “GIO METRO”>>, le dije interrumpiendo su charla a lo que ellos voltearon tomando los tirantes de los esquiroles que traían llenos de grasa y aceite de motor, además de unos tenis estilo choclos, bastante viejos.
-Fíjate que no mano, ¿oye y tu que prestarías?
Parte 4
Valió.
-¡chingado, chingado, chingado! -Decía al mismo tiempo que caminaba.
-ni los pinches buitres contestan. En el desierto mis amigos y yo, caminando buscando algún rayte, para ser mas exactos la salada.
-bueno recapacitemos cabrones. Nos dice Pizarro, que estaba a mi derecha jugando con una lata.
-que vamos a recapacitar Wei, llegamos, le contestaste con una pendejada. Nos reprocha Ricardo
-Pues cabron quien iba a pensar que eran Chakas, y que traían cuernos de chivo, además no pensé que se hubieran enojado por eso.
Me hubiera gustado pensar que era una mejor idea llevarme al Pizarro, pero no lo fue.
Lo que paso fue lo siguiente, el Wei nos pregunto
-¿oye y tu que prestarías?
 -Mi amigo Pizarro contesto pues a tu vieja.
“Reímos de lo lindo” el hasta entonces conocido mecánico, nos invito a tomarnos unas “birrias”, nosotros aceptamos gustosos, y un norteño que llego de la nada empezó a disparar en el aire con una pistola 9mm Semi-Automática, nos levantamos y con todo el respeto del mundo dijimos:
-Nos tenemos que ir.
-No valla que se nos estén chabaleando. Dijo el norteño.
-No que pues pero es que ocupamos esa parte si no pues mi hermana me va a matar, y aun no la tenemos y ocupamos ir a buscarla.
-Órale pues cabrones.
Fuimos al carro y Pizarro movió la blusa blanca y la hizo notar y el norteño nos dijo:
-Oye cabron, fíjate que me gusta tu blusa blanca.
-Si señor pero no se la puedo dar.
-La va a hacer de tos.
-no pero pues es de mi hermana haga el paro.
-Mmm....., Órale pues chinguen a su madre de aquí.
Eso iba muy bien, pensé, no nos dirá nada, cuando de pronto que le dispara ala llanta de atrás del carro, abre el carro y nos saca, seguido de un grito de guerra.
-Saben que nos lo llevamos a la salada nomás por culos.
-No aguante señor, aguante. Gritamos en un unísono.
Nos aventaron en el desierto de la salada y así acabamos ahí, algo embriagados, caminando hacia la nada, saben lo único que aprendí de este día (ya era de noche al terminar) que hasta el detalle mas pequeño del mundo siempre se puede volver el  problema gigante. Lo único bueno fue que saque este cuento, mis amigos ya les hablaron a los demás para que pasen por nosotros, pero siempre me digo a mi mismo la primera ley de Murphy, si algo puede salir mal, saldrá mal, y al fin y al cabo las cosas siempre pasan solo por que si o ¿es acaso que dios nos odia?


Alejandro Luna.